29 septiembre 2007

27 septiembre 2007

Eddie Dollar... ejm... Vedder

Defender o criticar, ahí está el dilema. Nuestro barítono favorito acaba de meterse un nuevo autogol. Él dice:
"A lot of people are getting your music without having to pay, and it's only $12. "I ordered eggs at a little restaurant in Seattle and it was $9.50. I was thinking, 'You can't spend two extra bucks for a record that you put your heart and soul into?' "I think the problem is to charge more for tickets, which is something we've always been abhorrent to do; either that or you're gonna have to start accepting sponsorships, or start selling your music to Viagra. "I'm not sure how we'll do it. I'm glad we gave money away when we did - when it came in from making records. We kind of spread it around and helped people in our community and abroad in different ways."
Defender o criticar. Vamos a ver, ok, Pearl Jam vendió discos a patadas hasta Vitalogy, y después la maquinita se echó tres. Esta banda siempre ha hecho dinero monopolizando franelas, vendiendo tickets y estafando a sus fans desde su temible Ten Club. ¿Pero discos? Venga, no me jodas. Segundo, 10 dólares por un par de huevos fritos? No todos podemos ir a comer en sitios así. Tercero, no nos restriegues el dinero que diste a la caridad. Cuarto, ya han vendido su música a Guitar Hero y a la película de pingüinos surfistas, no me jodas con el Viagra... Quinto: Eres multimillonario, para qué quieres más dinero? Qué pasó con esa canción que escribiste llamada Green Disease... te enfermaste, al parecer.
Pues critico.
Sólo le falta seguir los pasos de Sean Penn y visitar a Venezuela... ahí seguro que te dan reales.
Nota: Menos mal que tenemos la capacidad de desligar el arte de la persona. Pearl Jam son los más grandes y nada que diga el greñas este puede opacar la música. He dicho.

18 septiembre 2007

Hablando de películas mal renombradas...

Así, sin más....
En España, la serie Die Hard se llama LA JUNGLA DE CRISTAL.
Já! Me hubiese encantado poder verle la cara al tío que la tradujo cuano se enteró que hacían una segunda parte y no era en Nakatomi Plaza sino en un aeropuerto. Y hasta hubiese pagado por verle la cara cuando salió Die hard with a Vengeance, que es en toda una ciudad (aunque se podría argumentar que Nueva York es la madre de todas las junglas de cristal, pero sabemos que Mr. Poco English la llamó así refiriéndose al edificio. Seguro que al verlo tan monumental en la primera película dijo: "Jolines, esto no es un rascacielos... esto es Toda Una Jungla De Cristal!"). La sofisticación le salió cara, quien capaz y terminó suicidándose, cansado de tantas burlas.
Pues la nueva aventura de John McLane se llama, jejeje, "La Jungla 4.0". ¿Cuál jungla, imbéciles?
Hay que joderse.
Supongo que así como cada pueblo tiene el mandatario que se merece, cada país tiene los títulos de películas acordes con intelecto. (ojo, Venezuela no se salva pero ni de lejos en este aspecto, y mejor ni me den cuerda). En fin, estando yo recién llegado a España, iba un día camino al trabajo cuando un compañero me preguntó por el libro que leía (Choke, de Chuck Palahniuk, regularzón) y para sacudírmelo (y poder retomar mi lectura) le dije que era una vaina ahí escrita por el que hizo Fight Club. Como debí haber supuesto, esto no registró nada familiar en su disco duro, por lo que le traduje el título lo mejor que pude: El Club de la Pelea.
Nada.
Después de unos segundos de mirada perdida, se le prendió el bombillito y me dijo algo excitado: "ahhhh... El Club de... los Poetas Muertos?!"
Esto pasó de verdad. Se los juro. Escuchen: "No precisamente, amigo", fue lo que le respondí. Por un segundo estuve tentado de gritarle "NOOO PAJUO!", pero temí que mi violencia tampoco fuese entendida. Lo que de veras me jodió y marcó por un buen tiempo fue que yo sí pude "descifrar" su película (esa intragable en la que Robin Williams se sube a los pupitres y como al protagonista no lo dejan subirse a los pupitres, entonces se suicidad, juju... que triste)
Volviendo a la anécdota. No veo necesario repetir aquí todas las señas que le hice para que acertara. No, no hace falta insultarles la imaginación. Pero tomen esta perla de sabiduría trivial de alguien que se ha visto obligado a aprenderse hasta 3 títulos para cada película: Si algún día están en España y la película de David Fincher en la que Brad Pitt y Ed Norton son el mismo carajo, háganse el favor de referirse a la misma, no como "El Club de la Pelea", sino como "El Club de la Lucha".
Como para fundirse.
Apuesto a que pensaban que se llamaba "La Jungla de la Pelea", o "El Club de Cristal". A mí no me extrañaría.
Adiós.

16 septiembre 2007

ramblings del mes: septiembre

Hola. Voy a presentar una nueva "sección" de este blog, que no es más que un agrupamiento de varios despotriques mensuales sobre el mundo que nos rodea. Ya lo hice en agosto, aunque de modo menos pomposo, cuando hablé del Wilhelm Scream y Owen Wilson. Y es que como leerán a continuación, el planeta se nos podrá venir abajo con terremotos, polución, accidentes, niñitas inglesas creídas secuestradas pero en realidad asesinadas por sus padres y películas mal dobladas, pero aquí de lo que se discute (de modo unilateral) es el pop.
Si hay un mes en el que coinciden los cumpleaños de más personas, ese mes es éste. Rebovina nueve meses y llegas a la Navidad. Saca entonces las conclusiones. Sin embargo, desde hace 6 años, los continentes se unen a llorar porlas víctimas del 11 de septiembre (y a las de los demás países qué?). Pero en fin, lo que quiero comentar es que el día que agarren a Osama, tendrán que hacerle una gira mundial para que todos podamos lincharlo un poquito. Y no lo digo por las torres, sino por la caja de pandora que abrió en el tema de seguridad aeroportuaria. Como sigan jodiéndonos con lo de los 10cc de líquido y demás idioteces, capaz y terminan por decomisarnos cuanta vaina llevemos a mano y obligándonos a ponernos esos vestiditos 3M que usan los pacientes en los hospitales: vaya imagen, la gente abordando en estado de pulcritud, seguridad y culos al aire.

Hace unos meses, mi esposa y yo viajamos a Venezuela y experimentamos la paranoia. Al regresar, les dije al personal de la aerolínea, que con una cuerda de la guitarra que metí en cabina hubiese podido ahorcar a alguien si esa fuera mi intención, después de todo, por más que nos quiten, siempre se pueden inventar chuzos con lo que sea. También nos llevamos al gato, pero ese es otro cuento para otro momento.

El problema está en que no piensan más allá de la caja. El próximo ataque terrorista no tendrá aviones, pues igual entrenan koalas asesinos con metralletas láser. Lo que quiero decir es que poco hace el que se compra un extinguidor después de que se le quema la casa. Eso no te garantiza nada, pues habrá que ver qué ocasionó el incendio, y comprobar ahora si la casa está protegida contra ladrones, tifones, cadenas presidenciales... esas cosas. Disculpen el rollo sermón.

Mi solución a la pesadilla aeroportuaria: modificar aviones con 2 nuevas carácterísticas. La primera, una entrada aparte para los pilotos, es decir, que no haya forma de comunicar la cabina de mando con el resto del avión. Amplíenles el espacio si hace falta, pero no ponga puerticas ni cortinitas. La segunda: así como tienen las mascarillas de oxígeno para casos de descompresión (y escenas espeluznantes de la gran pantalla), pongan unos rociadores de gas adormecedor y punto. Si algún pasajero se levanta de su asiento con ganas de jihadear, duermen a tutilimundachi y aterrizan sanos y salvos, con el susodicho en cuestión en bandeja para ser apresado, interrogado, torturado, etc. Las aerolíneas sólo tendrían que hacernos firmar una autorización de dormirnos en caso de peligro extremo para que luego no los demandáramos o lo que sea. Yo firmaría. Sería el punto final a la tocadera de pelotas y cada quien podría subir al avión con lo que le diese la gana, dentro de lo razonable, claro.

12 septiembre 2007